CLINICA OCULAR ESTEPONA


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Patologías

MIS OJOS


OJO SECO

En España, aproximadamente el 30% de la población adulta presenta ojo seco en grado leve.  El ojo seco produce sensación de ardor, escozor, visión borrosa, ojos enrojecidos, fotofobia (molestia a la luz), conjuntivitis, dolor.

La lágrima se forma fundamentalmente en la glándula lagrimal, ubicada en el canto externo de la órbita. Normalmente, en cada parpadeo la lágrima es distribuida por todo el ojo.

La superficie del ojo está lubricada y humedecida por el film lagrimal. Esta película está formada por tres capas: una interna, mucosa, en contacto con la córnea; una media, acuosa, formada por agua, sales y proteínas, siendo su volumen del 98 % y otra externa, oleosa, formada por la secreción de las glándulas que se encuentran en el borde del párpado que evitan la evaporación de las lágrimas.

Diariamente se producen 400 gotas de lágrima, alrededor de 9.5 ml. Estas fluyen constantemente durante el día, están en continua secreción. Las lágrimas protegen al ojo de las infecciones. Al ir envejeciendo, la producción de secreción lagrimal disminuye casi en un 60 %, siendo mayor en las mujeres que en los hombres.

La ausencia de la capa oleosa hace que la lágrima se evapore rápidamente y se presente el síndrome de ojo seco. Su tratamiento pasa por el uso de colirios humectantes o lágrimas artificiales. El oftalmólogo debe ser el especialista que indique al paciente el tipo de humectante ideal, de acuerdo con el origen del ojo seco.


Se denomina “ojo seco” a aquella condición en la que la superficie ocular se encuentra reseca como consecuencia de un déficit en la cantidad o un trastorno en la calidad de la lágrima. Con frecuencia esto síntomas se acentúan en situaciones relacionadas con un aumento de la evaporación (calor, viento, aire acondicionado) o con la lectura prolongada (porque se reduce el parpadeo, encargado de la distribución de la lágrima. La mayor parte de los casos de ojo seco se producen en personas sanas que presentan formas leves o moderadas del síndrome. Aunque los síntomas pueden llegar a ser muy molestos, rara vez producen lesiones importantes en el ojo. Las mujeres, fundamentalmente por diferencias hormonales, lo padecen con más frecuencia que los hombres y la incidencia aumenta con la edad.

Una minoría de casos se encuentran asociados a alguna enfermedad sistémica (síndrome de Sjögren, artritis reumatoide, lupus eritematoso...)

También algunos medicamentos disminuyen la capacidad de las glándulas para producir lágrimas. Entre éstos se incluyen algunos antidepresivos, ansiolíticos, antihistamínico, diuréticos...

Irritación, enrojecimiento, sequedad, quemazón, sensación de fatiga o pesadez en los párpados. Paradójicamente, algunas personas con déficit de secreción lagrimal pueden tener lagrimeo.


Diagnóstico


Exploración oftalmológica especialmente de superficie corneal para detectar posibles lesiones debidas a la falta de lágrima (tinciones, Test de Schirmer).

Desde hace más de 20 años, somos especialistas en este campo, tanto por 2 patentes ( Glatation reducido, y Acetil cisteina ) y sus excelentes resultados, como por nuestra dedicacion a esta subespecialidad.



BLEFARITIS

Descripción


Se llama blefaritis a la inflamación de los párpados. A menudo su origen se debe a un mal funcionamiento de las pequeñas glándulas que se encuentran en el margen palpebral. En condiciones normales estas glándulas producen una secreción grasa que ayuda a lubricar la superficie del ojo y de los párpados, y que previene la evaporación de las lágrimas. En los pacientes con blefaritis estas glándulas se encuentran obstruidas, sus secreciones quedan estancadas y se forman ácidos grasos que irritan la superficie ocular.



Síntomas


Disfunción de las glándulas del párpado, irritación y formación de pequeñas costras en el margen palpebral, e infección bacteriana. Picor, escozor, descamación en la base de las pestañas, párpados enrojecidos.


Diagnóstico


Exploración oftalmológica del borde palpebral. En ocasiones el diagnóstico se realiza por conjuntivitis de repetición.  El margen de los párpados aparece en estos casos inflamado y enrojecido. El ojo irritado produce secreción mucosa y proteínas, y éstos se acumulan en el margen palpebral, creando a menudo una costra que es más evidente por la mañana.

Si no se detiene el proceso se produce un empeoramiento progresivo con inflamación dolorosa del margen palpebral, disconfort de la superficie ocular, e incluso disminución de la visión.

La severidad de la blefaritis varía considerablemente de unos individuos a otros. En algunos casos representa sólo una molestia, creando una leve irritación de manera intermitente. En otros, es una enfermedad más seria que puede incluso afectar a la visión.


Tratamiento


El tratamiento de la blefaritis consiste en la combinación de varias de las siguientes opciones terapéuticas:

 Higiene palpebral: Una de las maneras más sencillas y eficaces de romper el «círculo vicioso» de la blefaritis es mantener el margen palpebral tan limpio como sea posible. Eliminando las pequeñas costras que se forman se dificulta el crecimiento de bacterias y se ayuda a mejorar el funcionamiento de las glándulas del margen palpebral. Se usan champús, toallas jabonosas, productos de herboristeria, y otros

 Tetraciclina: La tetraciclina es un antibiótico disponible desde hace muchos años. Ella y sus derivados se utilizan con frecuencia en el tratamiento de la blefaritis, tanto por su acción directa frente a las bacterias como por su capacidad para mejorar las secreciones de las glándulas delpárpado. Como las glándulas se encuentran bajo la superficie de la piel, esta medicación debe ser administrada oralmente para que sea efectiva:

- Lágrimas artificiales ( sin conservantes)

- Antibióticos tópicos

- Esteroides ( durante breve tiempo)



MIOPIA


La Miopía es el defecto refractivo más frecuente, junto a la Hipermetropía y el Astigmatismo. Las imágenes no son enfocadas correctamente en la retina por lo cual quienes la padecen pueden ver los objetos cercanos, pero se les dificulta para la visión de los objetos distantes.

Ojo miope en visión cercana: la imagen de un objeto cercano se forma sobre la retina. El objeto se ve nítido.

Ojo miope en visión lejana: la imagen de un objeto lejano se forma delante de la retina (el ojo es demasiado largo o demasiado potente). El objeto se ve desenfocado.

La miopía tiene una enorme predisposición hereditaria, se padece porque familiares, incluso en segunda y tercera generación la padecieron. Es a menudo detectada en chicos entre ocho y doce años. Típicamente, la condición tiende a empeorarse durante la juventud y se detiene en el estado adulto.

Por una curvatura alterada de la Cornea o por una longitud mayor del globo ocular las imágenes no son enfocadas correctamente en la retina.

El grado de miopía se mide en dioptrías. La dioptría es una unidad que mide el poder de un lente (qué tanto desvía la luz). De esta forma, si al colocar un lente divergente de 2 dioptrías frente al ojo se enfocan los rayos de luz adecuadamente sobre la retina, sabemos que ese ojo tiene una miopía de 2 dioptrías.

En la mayoría de los casos la severidad de la miopía depende principalmente de la longitud del ojo. Si el ojo es mas largo, se necesitará un lente de mayor poder divergente para enfocar los rayos de luz sobre la retina.

Las técnicas actuales consiguen mejorar la visión, enfocando correctamente las imágenes en la retina. Entre estas se cuentan las gafas, lentillas y la cirugía refractiva.

En Miopías bajas o medias los mejores resultados se obtienen con queratotomia radial y con la técnica láser (LASIK): Esta técnica actúa sobre la superficie del ojo, sobre la Cornea, modificando la superficie de la misma, como si se tratase del cristal de una gafa. Con esta técnica es posible corregir hasta un máximo de 7-8 Dioptrías.


En aquellas Miopías mayores, se obtienen mejores resultados con la colocación de lentillas intraoculares con la graduación correspondiente (estas lentillas hacen un efecto similar al de una lente de contacto exterior, pero colocada dentro del ojo). Se pueden corregir hasta 30 Dioptrías de Miopía con esta técnica.


Ambas técnicas se realizan con anestesia tópica (gotas), en minutos y con una recuperación visual casi inmediata. Estas técnicas en manos de cirujanos expertos obtuvieron unos excelentes resultados, consiguiendo en muchos casos una visión sin gafas, 9 veces superior a la visión sin gafas antes de ser intervenidos, consiguiendo no solo una mejora funcional sino también una mejora de la calidad de vida.



HIPERMETROPIA

Es un defecto refractivo. En un ojo hipermétrope la imagen se enfoca detrás de la retina, por lo cual quienes la padecen pueden ver los objetos distantes, pero se les dificulta para la visión de los objetos cercanos.

Ojo hipermétrope en visión cercana: en visión cercana el cristalino acomoda para compensar, pero provoca fatiga.

Ojo hipermétrope en visión lejana: la imagen de un objeto lejano se forma dentro de la retina. El ojo es demasiado corto o poco potente. El objeto  se ve desenfocado.

Al igual que la miopía, la hipermetropía usualmente es hereditaria. Generalmente los niños son quienes mas la padecen pues el ojo está en pleno desarrollo. A medida que el niño crece (y sus ojos) se reduce el grado de hipermetropía. Al llegar a la adolescencia se detiene el crecimiento y si todavía existe algún grado de hipermetropía, seguramente permanecerá así durante toda la vida. La cantidad de adultos hipermétropes es menor que la cantidad de niños con esta condición, pero es en todo caso considerable.

El ojo es mas corto de lo normal, la imagen entonces se enfoca detrás de la retina.


En los niños produce mala visión y también puede producir desviación de los ojos. Generalmente los padres se dan cuenta que algo anda mal por la desviación de los ojos del niño, porque se acerca mucho para ver las cosas, y en muchos casos no hay forma de darse cuenta. De allí la importancia de examinar periódicamente a todos los niños para detectar la hipermetropía tempranamente y así permitir el desarrollo adecuado de la visión.

Un adulto con hipermetropía alta tendrá visión borrosa, especialmente para las cosas cercanas. Si la hipermetropía es baja podrá ver bien de lejos aunque con un esfuerzo constante. Para la visión de cerca el esfuerzo que debe hacer será mayor y le producirá molestias como cansancio rápido y dolor de cabeza.

El grado de hipermetropía se mide en dioptrías. El examen optométrico es el que determina qué poder de lente se requiere para enfocar la imagen sobre la retina.

Se han diseñado varias formas de corregirla. Entre estas se cuentan las gafas, lentillas y la cirugía refractiva. En todos los casos lo que se logra es desviar el trayecto de los rayos de luz para que la imagen se enfoque adecuadamente sobre la retina.

Las cirugías para corregir diferentes grados de hipermetropía son cada vez más seguras y predecibles. Permiten a la persona liberarse de sus gafas o lentillas y realizar sus actividades diarias y deportes favoritos sin preocuparse por su visión. Eliminan además la sensación de cansancio visual y molestia.

El tipo de cirugía a realizar en cada persona depende de la magnitud de su hipermetropía. En la actualidad la mayoría de casos pueden ser corregidos mediante la técnica láser (LASIK).

Para hipermetropías mayores de 6 dioptrías se prefiere el implante de lentillas intraoculares con la graduación correspondiente (estas lentillas hacen un efecto similar al de una lente de contacto exterior, pero colocada dentro del ojo).

ASTIGMATISMO

El astigmatismo es un defecto refractivo que hace que todo se vea deformado o desenfocado, tanto en visión cercana como en visión lejana. En el ojo astígmata, la córnea tiene forma de elipse, esto hace que las imágenes no enfoquen en un foco único como en el ojo normal.

El astigmatismo puede combinarse con miopía, dando lugar a un astigmatismo miópico donde además de ver desenfocado de lejos, las imágenes tanto cercanas como lejanas se perciben deformes.

El astigmatismo puede combinarse con hipermetropía, dando lugar a un astigmatismo hipermetrópico donde además de ver desenfocado de cerca, las imágenes tanto cercanas como lejanas se perciben deformes.


Los astigmatismos elevados son generalmente hereditarios, pueden presentarse con el nacimiento, y permanecer sin cambios durante toda la vida.


La córnea (membrana transparente que cubre el ojo) no es esférica, sino que es más curva en una dirección que en otra, tiene forma de elipse (como balón de fútbol americano), esto origina que las imágenes son enfocadas en distintos puntos, lo que conlleva a una visión borrosa.


El síntoma más importante del astigmatismo es la percepción de imágenes distorsionadas. Así mismo son habituales los dolores de cabeza frontales y en algunas ocasiones inclinaciones laterales de la cabeza compensatorias.

El astigmatismo distorsiona o borra la visión a una cierta distancia, tanto de lejos como de cerca. La visión es similar al efecto de los espejos deformados, los cuales reproducen objetos demasiado altos, demasiado anchos o demasiado delgados.


Las técnicas actuales consiguen mejorar la visión, enfocando correctamente las imágenes en la retina. Entre estas se cuentan las gafas, lentillas y la cirugía refractiva.

Las cirugías para corregir diferentes grados de hipermetropía son cada vez más seguras y predecibles. Permiten a la persona liberarse de sus gafas o lentillas y realizar sus actividades diarias y deportes favoritos sin preocuparse por su visión. Eliminan además la sensación de cansancio visual y molestia.

El tipo de cirugía a realizar en cada persona depende de la magnitud de su hipermetropía. En la actualidad la mayoría de casos pueden ser corregidos mediante la técnica láser (LASIK) , mediante cirugía arcuata o la colocación de lentillas intraoculares.



CATARATAS  


Una catarata es una opacidad del cristalino. El cristalino, situado cerca del frente del ojo, enfoca la luz que lo atraviesa produciendo una imagen bien definida sobre la retina (al fondo del ojo). Cuando se forma una catarata, la lente puede presentar una opacidad y falta de claridad que provoca que la luz no puede transmitirse fácilmente a la retina. El cristalino toma un aspecto opaco como el vidrio empañado.

De acuerdo a la localización las cataratas pueden ser: nucleares, subcapsulares o corticales, si localizan en el núcleo, bajo la cápsula o en la corteza respectivamente.


Tanto los niños como los adultos de cualquier edad pueden desarrollar cataratas. En los niños suelen ser hereditarias o haber sido causadas por una infección o inflamación en la mujer durante el embarazo y están presentes desde el nacimiento. Estas se llaman cataratas congénitas.

Las lesiones en los ojos -un golpe, una punción, un corte, el calor intenso o quemaduras por agentes químicos- pueden causar una catarata traumática en pacientes de cualquier edad, al lesionar el cristalino.

Ciertas infecciones o enfermedades de los ojos, como la diabetes, también pueden causar opacidad de lente y formar una catarata secundaria.


Hay muchos tipos de cataratas. En su mayoría son causadas por un cambio en la pérdida de la transparencia del cristalino. Estos cambios pueden deberse a edad avanzada, lesiones oculares, ciertas enfermedades y afecciones del ojo y del cuerpo en general y a defectos hereditarios o de nacimiento.

El proceso normal de envejecimiento puede causar que el cristalino se endurezca y se vuelva opaco formando las cataratas seniles, que son del tipo más común. Las cataratas en general se desarrollan gradualmente a lo largo de años; rara vez aparecen en unos pocos meses.


Según el tamaño y localización de las áreas de opacidad del cristalino, una persona puede o no darse cuenta de que se está formando una catarata. Si ésta se localiza en el borde externo de la lente, la vista no sufren cambios; pero si la opacidad está situada cerca del centro de la lente, generalmente interfiere con la visión.

Cuando la cataratas comienza a formarse puede causar doble visión. A medida que aumentan, la visión puede hacerse nebulosa o borrosa y los ojos pueden tener mayor sensibilidad a la luz y al resplandor. La pupila, normalmente negra, puede presentar cambios evidentes de color y tomar un aspecto amarillento o blanco. En algunos casos, se necesita cambiar frecuentemente de gafas.


A menudo, la catarata cubre solamente una pequeña parte del cristalino, y si la vista no está muy afectada, no hay necesidad de extraerla. Pero, si una porción extensa del cristalino se vuelve opaca, la vista puede perderse parcial o completamente hasta que se extraiga la catarata.

Los avances en la tecnología y las investigaciones realizadas durante los últimos años han mejorado el tratamiento de cataratas, aunque todavía no se ha demostrado que las gotas oculares, los ungüentos, pastillas, dietas especiales o ejercicios oculares puedan disolver o reducir una catarata. La cirugía es la única manera eficaz de extraer el cristalino opaco.

La cirugía moderna se realiza con ultrasonido, con el cual se hace una pequeña incisión de 3 mm. por encima del ojo, se extrae la catarata, y por la misma herida se coloca un lente intraocular para reemplazar el cristalino opaco. Como la herida es tan pequeña, no se necesitan puntos de sutura.

De acuerdo a cada caso, y según las características del paciente y de las cataratas, la anestesia empleada en la Cirugía puede ser tópica (con gotas), por lo cual una vez realizada la misma, el paciente retorna inmediatamente a su casa sin parches en el ojo.

GLAUCOMA 


El glaucoma es una grave enfermedad considerada como una de las principales causas de ceguera en España.

Más de un millón de españoles mayores de 40 años sufre esta enfermedad ocular. Cerca del 50% desconoce que está afectado por glaucoma, dado que se trata de una enfermedad ocular que no presenta síntomas hasta fases muy avanzadas. Se le conoce como “la ceguera silenciosa”.

Esta patología ocular, se traduce en una lesión del nervio óptico provocada por un fuerte aumento de la tensión ocular, como consecuencia de la ruptura del equilibrio existente entre la producción del humor acuoso y su evacuación por parte de nuestro órgano de visión. Esta lesión produce un daño irreparable al nervio óptico, causando una pérdida progresiva de la visión que incluso puede desembocar en la ceguera total.


Los factores que influyen en su aparición son:

  • Presión intraocular elevada: cuanto más elevada sea la presión del ojo, más fácil es que se produzca la lesión del nervio a la que llamamos glaucoma.
  • Antecedentes familiares de glaucoma: tener padre, madre o hermanos con glaucoma aumenta el riesgo de padecer la enfermedad. Es aconsejable una revisión ocular cuando se tienen familiares próximos con glaucoma.
  • Pacientes de edad avanzada: el glaucoma es mucho más frecuente a partir de los 50 años de edad, y especialmente a partir de los 60 años.
  • Miopía: los ojos con miopía tienen nervios ópticos más susceptibles a la lesión que los ojos no miopes.
  • Traumatismos oculares antiguos.


El mejor remedio para el glaucoma

La mejor manera de combatir el glaucoma a día de hoy es la prevención mediante un  diagnóstico precoz de la enfermedad que permita su tratamiento antes de que ésta muestre síntomas de su aparición.

Por ello,  se aconseja un control periódico anual de la presión intraocular a personas mayores de 40 años, especialmente a aquellas con antecedentes familiares por glaucoma.


Tratamiento del glaucoma: nueva cirugía no invasiva


Hasta ahora la trabeculectomía era la intervención estándar en el tratamiento quirúrgico del glaucoma aunque los nuevos avances, apuntan hacia una nueva cirugía mucho menos invasiva, la no perforante.

Desde  hace 5 años, se practica la denominada esclerectomía profunda  no perforante, intervención en la cual se evita penetrar en el interior del ojo. El postoperatorio es mucho más cómodo para el paciente y su recuperación más rápida.

En la actualidad cada vez se indica más precozmente el tratamiento quirúrgico porque es el más eficaz en el glaucoma, y las nuevas técnicas no perforantes permiten una mayor seguridad y  menos complicaciones frente a las antiguas técnicas. Aunque en ocasiones y dependiendo del caso concreto del paciente resulta más indicado la trabeculectomía.


El glaucoma engloba un grupo de enfermedades que provocan un daño progresivo del nervio óptico, con una consiguiente disminución del campo visual, que puede llegar incluso a ser una pérdida completa de visión si el paciente no se trata. Actualmente, supone la segunda causa de ceguera en el mundo y afecta a alrededor de un millón de personas en España. Pese a las campañas de prevención, la mitad de los pacientes con glaucoma no saben que lo tienen, porque la mayoría de los glaucomas no produce síntomas.

Generalmente, no hay síntomas al comienzo de la enfermedad: no causa dolor y la visión se mantiene normal.

A medida que progresa, el paciente puede notar que su visión no es buena y que pierde lentamente su visión lateral (como si mirara través de un túnel).

El glaucoma se detecta a través de un examen completo de ojo que incluye:

  • Prueba de agudeza visual. Sirve para medir la vista a diferentes distancias.
  • Prueba del campo visual. Mide el campo de visión y ayuda al oftalmólogo a determinar si el paciente sufre pérdida en la visión lateral, típico del glaucoma.
  • Examen del fondo de ojo. Tras dilatar las pupilas con colirios, el oftalmólogo mira a través de una lente de aumento especial para examinar la retina y el nervio óptico y ve si hay señales de daño. Se pueden realizar fotografías del nervio óptico y otro tipo de imágenes (HRT, OCT, GDx) para valorar su estado.
  • Tonometría. Se realiza para medir la presión del ojo. El oftalmólogo dispensa unas gotas anestésicas en el ojo en el que coloca el aparato que sirve para tomar la presión.
  • Paquimetría. Mediante un instrumento de ondas ultrasónicas, se mide el grosor de la córnea, ya que este grosor incide en la presión del ojo. Para ello, también es necesario poner una gota de anestésico ocular.


Todas estas pruebas se realizan en la consulta, son indoloras y, si es necesario, se pueden realizar todas en un mismo día.



ESTRABISMO


El estrabismo es una desviación ocular de un ojo con respecto al otro. Los músculos oculares del niño no están coordinados y no es capaz de fijar la vista en un mismo punto del espacio con los dos ojos a la vez. El cerebro del niño “desconecta” la visión del ojo desviado para evitar la visión doble y ello da lugar al “ojo vago” (o amblíope).

Hay distintos tipos de estrabismo. Cuando el ojo está desviado hacia la nariz se denomina esotropia; si está desviado hacia fuera se llama exotropia; Si la desviación es hacia la parte superior se conoce como hipertropia: y si se desvía hacia abajo, se conoce como hipotropia. El estrabismo en el niño puede ser constante o intermitente. Y más acentuado o menos.

Entre los síntomas del estrabismo en el niño están la desviación ocular, visión doble y parálisis de los músculos oculares. A veces los padres detectan el estrabismo del niño porque no mueve los ojos al unísono.

El diagnóstico del estrabismo en el niño se realiza mediante una revisión oftalmológica normal.

Los niños deben hacerse revisiones periódicas para medir su visión y detectar un posible estrabismo. Es importante no retrasarla ya que el tratamiento será más efectivo cuanto más joven sea el paciente

OJO VAGO

El ojo vago es aquel en el que no se desarrolla la función visual completamente y el proceso madurativo queda detenido o incluso experimenta una regresión.

En los casos de estrabismo en el niño, a veces el cerebro ignora la información del ojo desviado aunque no tenga problemas de visión.

Debido a un defecto refractivo en ese ojo, el niño no ve bien. Pero al tener el otro sano, no se detecta la patología hasta pasado un tiempo.  

Pueden darse como síntomas del ojo vago una desviación del ojo hacia adentro o hacia fuera; la sensación de que los ojos no trabajan juntos; o dificultades para percibir la profundidad.

Al tapar el ojo sano se comprueba que el niño tiene un problema visual.

La eficacia del  tratamiento con oclusiones u otras medidas, depende de la edad de comienzo,así:


- Antes de los 4 años: excelente

- Entre 4 y 6 años: bueno

- Mayor de 6 años: aceptable

- Mayor de 10 años: deficiente


El tratamiento de la ambliopía debe ser precoz ya que el deterioro progresivo en el desarrollo de la visión por un ojo lleva irremediablemente a la ceguera del mismo. La utilización de parches para la oclusión del ojo bueno obliga al ojo vago a trabajar continuamente, por lo que éste es uno de los tratamientos más  aceptados. Existen alternativas a los parches en el tratamiento de la ambliopía que deben ser prescritos por un especialista y que se indican en casos de resistencia al parche o como mantenimiento de la visión en ojos ya rehabilitados.

RETINOPATIA DIABETICA

La Retinopatía Diabética es una afección de la retina causada por la diabetes, como consecuencia de la alteración de los vasos sanguíneos que irrigan los ojos. La retina es una capa del fondo del ojo cuya función es percibir la luz y enviarla al cerebro.

El daño de los vasos sanguíneos de la retina puede tener como consecuencia que éstos sufran un cambio en la pared con fuga de fluido o sangre, volviéndose conductos frágiles e irregulares. Esto puede causar que las imágenes que la retina envía al cerebro sean borrosas o distorsionadas.

Los riesgos de desarrollar Retinopatía Diabética aumentan cuanto más tiempo padece diabetes el paciente.

Esta patología ocular causa una pérdida de agudeza visual que puede producirse de manera lenta y progresiva o bien de manera brusca, dependiendo de las características y formas de la enfermedad.

La única forma de diagnosticar la Retinopatía Diabética es la realización de un examen de fondo de ojo, control que debe realizarse todo paciente diabético en el momento del diagnóstico de su enfermedad y, posteriormente, periódicamente de acuerdo con la valoración realizada por su oftalmólogo.


Tipos de retinopatía


Existen dos tipos fundamentales de Retinopatía Diabética:


  • La forma no proliferativa, mucho más común en la diabetes tipo 2.  Provoca un edema de la retina con engrosamiento de las capas internas y alteración de la agudeza visual secundaria a la degeneración de las células de la retina.
  • Forma proliferativa, mucho más frecuente en la diabetes tipo 1. Provoca el crecimiento de neovasos como consecuencia de la isquemia sanguínea y secundariamente produce el desarrollo de hemorragias y desprendimiento de retina traccional.


El tratamiento básico de la Retinopatía Diabética es la foto-coagulación con láser Argon. Tiene diversas formas y modos de realizarse, siendo en ocasiones necesaria la realización de una intervención quirúrgica para poder mantener la retina en las condiciones adecuadas para la aplicación del láser Argon.

Resulta fundamental un control estricto de la glucemia del paciente diabético ya que se ha comprobado que los niveles de glucemia influyen en la evolución de la Retinopatía Diabética.


Para recordar

  • La Retinopatía Diabética puede estar presente sin padecer síntoma alguno.
  • La detección oportuna de la Retinopatía Diabética es la mejor protección contra la pérdida de la vista.
  • Las personas que padecen diabetes deben someterse a un examen oftalmológico al menos una vez al año.
  • La cirugía, junto con el láser, constituyen procedimientos altamente efectivos en el tratamiento de la Retinopatía Diabética.


La retinopatía diabética es la enfermedad ocular resultante de la diabetes y es una de las principales causas de pérdida de visión. La diabetes puede ocasionar que los vasos sanguíneos crezcan de forma anormal. Estos vasos pueden desarrollar fugas de fluidos (edema macular) o hemorragias dentro del ojo.

El riesgo de desarrollar retinopatía diabética, es mayor cuanto más tiempo haya pasado desde el inicio de la diabetes; pero el momento en que se presenta también varía, dependiendo del tipo de diabetes y del grado de control metabólico de cada paciente.

El edema macular, produce disminución progresiva de visión. Pero si no ocurre el edema de macular, la enfermedad sigue su curso (si no se trata adecuadamente) sin dar síntomas hasta que se presentan las complicaciones de la retinopatía proliferativa. 

Las hemorragias vítreas en ocasiones pueden percibirse como manchas que oscurecen la visión de forma parcial o incluso totalmente.

Es importante para los diabéticos saber que la retinopatía diabética puede estar presente y progresar hacia las complicaciones sin dar ningún síntoma.

Para detectar la retinopatía diabética, el oftalmólogo examina el interior del ojo con la pupila dilatada con gotas instiladas en los ojos, mediante instrumentos ópticos de precisión.

Si el oftalmólogo comprueba la presencia de retinopatía diabética puede decidir ampliar el examen con otros complementarios, tomar fotografías en color de la retina o realizar una angiografía con fluoresceína.

La valoración de las imágenes que se obtienen con esta prueba, permite al oftalmólogo precisar detalles y planificar la mejor forma de tratar la retinopatía diabética.

La mejor protección frente a las complicaciones de la retinopatía diabética son los exámenes periódicos realizados por el oftalmólogo especializado en esta enfermedad


DEGENARACION MACULAR

Más de 750.000 españoles mayores de 65 años padecen esta enfermedad, primera causa de ceguera entre las personas mayores de los países desarrollados, que afecta a la retina del ojo (mácula) reduciendo la visión central e interfiriendo en actividades tan cotidianas como la lectura, escribir o cocinar, que requieren agudeza visual.


Como su nombre indica, la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), es una enfermedad degenerativa que afecta a la retina del ojo (mácula), una pequeña zona de la retina en la que reside la visión de detalle, es decir, en ella se centra todo lo que miramos. Si se altera la mácula, no tendremos ceguera, pero perderemos la visión central.

La persona que sufre DMAE tiene problemas para conducir, leer, ver la televisión, reconocer las caras de sus familiares y amigos,  así como realizar todo tipo de actividades que requieran agudeza visual. No produce dolor ni ningún tipo de molestia salvo la alteración de la función visual.


Esta patología la padecen más de 750.000 españoles mayores de 65 años. Es la primera causa de ceguera en los ancianos de los países desarrollados y su prevalencia aumenta con la edad, hasta el punto de que en los mayores de 75 años el riesgo se multiplica por cuatro.

Por ello, la detección precoz de esta enfermedad, así como de otros problemas oculares acompañantes, puede conducir a un tratamiento más efectivo. Es necesario realizar exámenes oculares periódicos por un médico oftalmólogo con el fin de detectar precozmente enfermedades oculares que tienen mejor tratamiento si son diagnosticadas en sus inicios. Esto es especialmente importante si el paciente tiene más de 55 años o si su familia tiene antecedentes de enfermedades de la retina.

Síntomas

Síntomas comunes de la Degeneración Macular Asociada a la Edad:

  • Las palabras de los textos se ven borrosas, sobre todo donde fijamos la vista.
  • Las líneas rectas aparecen distorsionadas, con curvas, especialmente en el centro de la visión.
  • La aparición de una zona oscura o vacía en el centro de la visión, que nos sigue allá donde fijamos la mirada.


Tratamiento de la DMAE

Los pacientes afectados por Degeneración Macular tienen a su disposición la terapia fotodinámica, el tratamiento más reciente y efectivo contra esta enfermedad ocular.

Consiste en la aplicación de una inyección intravenosa de un producto inactivo, sensible a la luz y que tiene una especial fijación en zonas lesionadas de la retina.

Al cabo de 15 minutos, este producto se activa mediante un láser especial que no afecta a la retina sana.

Con este tratamiento podemos mejorar y detener la progresión de la enfermedad en la mayoría de los pacientes.

Además  los pacientes con DMAE pueden disponer de las más avanzadas ayudas de baja visión, que contribuyen a minimizar la alteración visual, así como de una nueva técnica quirúrgica denominada traslocación macular, indicada en casos especiales. Esta técnica permite una recuperación de la agudeza visual en esta enfermedad, especialmente en pacientes miopes.


La mácula es la pequeña área central de la retina que nos permite ver con claridad los detalles. La degeneración macular afecta a la mácula y por tanto, empeora nuestra visión central, que es la que nos permite, por ejemplo leer.

Suele darse en personas mayores de 50 años, aunque su prevalencia se da a partir de los 70. Es la primera causa de pérdida severa de visión entre la población de edad avanzada en el mundo occidental. La mayoría de los afectados padecen la degeneración macular “seca”, que avanza lentamente y se trata de ralentizar su avance con suplementos vitamínicos y antioxidantes. Pero también existe la DMAE “húmeda”, que hace que los vasos sanguíneos anormales que se forman bajo la retina causen hemorragias y cicatrices en la mácula ocasionando una pérdida de visión más rápida.

Como daña la mácula, la DMAE afecta a la “visión fina”, es decir, la que permite leer, identificar caras, enhebrar una aguja...pero no afecta a la visión periférica. Los pacientes, si miran a una persona no leven la cara, pero pueden caminar sin tropezar y mantener una cierta autonomía.

Por lo general, la DMAE tiende a la bilateralidad, es decir, afecta a los dos ojos. Quienes sufren esta patología en un ojo tienen mayor riesgo de que afecte al otro. Cuando empieza la enfermedad, un paciente no se da cuenta a no ser que de forma fortuita se tape el ojo sano y con el afectado vea las líneas distorsionadas. Una prueba muy sencilla que puede hacerse una vez por semana a partir de los 50 años es taparse primero un ojo y después el otro y mirar líneas rectas: barandillas, el marco de una puerta...Si se ve torcido hay que acudir enseguida al oftalmólogo.



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